¿Es realmente el porno parte esencial de nuestra cultura?

Cultura no es sólo lo que podemos aprender en nuestras casa, en las colonias escolares con la educación con una finalidad autodidacta, o perteneciendo a alguna agrupación cultural como tal. Si nos adentramos en su concepto real, cultura implica ese conjunto de formas de vida que se encuentran sumergidas entre costumbres, conocimientos y gran grado de desarrollo artístico, científico e industrial, y de ello no puede quedar fuera: la pornografía. 

Si nos enfocamos ahora en lo que desea transmitir el arte, las mejores obras son las han captado de excelente manera la expresión de la vida humana, en donde debemos reconocer que el cine porno es un verdadero reflejo de todos nuestros deseos conjuntamente con las aspiraciones sexuales. Sin discriminación, sean cuales sean, o bien, se cumplan o no.

El porno en la web

Si nos enfocamos solo en la web porno más extensa y frecuentada del mundo, encontraremos que cuenta con 89 categorías dentro de las que puedes seleccionar la que más te agrade, pero esas no son todas las que se pueden hallar hurgando en el Internet. Pero tal información nos lleva a indagar sobre los gustos y preferencias de las personas ya que esas son solo las más destacadas. Para un importante número de personas, los términos: a al, corridas, maduritas, quizás nos suenen, pero si llegamos a leer: bukkake, fisting o quizás hentai, estos sólo son para los conocedores. Y es que sabemos que expresiones como: estilo panda y  cuckold no se encuentran en nuestro repertorio quizás hasta este momento o posiblemente sí, pero conformando parte de nuestras más íntimas fantasías.

Solo con el coste de la conexión a Internet 

Para quien gusta consumir de este tipo de material, las puede encontrar de manera sencilla en la web y en formato vídeo gratuito, solo se requiere de una conexión a Internet, y de forma sencilla se podrá satisfacer la curiosidad rápidamente. Pero también podríamos hacer referencia a la ampliación de nuestra educación sexual, eso sí la entendemos como querer saber a qué cosas se dedican a hacer los demás, con parejas, o uno mismo. 

No falta el lado moralista 

Para muchas personas o agrupaciones que se autodenominan moralistas, el acceso a tal información debería ser restringido. Pero quizás no haya nada de qué preocuparse, pues esta no es una situación nueva, ya que tal reacción nos ha acompañado desde el origen del hombre como lo conocemos en la actualidad. 

Y ello quizás se deba a esa  curiosidad, conjuntamente con el despertar del deseo sexual al inicio de la pubertad se presente como una situación normal y común en todos nosotros. Cabe destacar que las conocidas sociedades cuya raíz es judeocristiana, se han encargado de tratar de que lo obviemos, pero la esencia y la cultura humana se empeña desde siempre en tener a la mano porno. Sino, sólo basta remitirnos a las pinturas rupestres en donde se encuentran representaciones fálicas o también representaciones del sexo de la mujer, de manera constante, como el conocido Camarín de las Vulvas de la cueva de Tito Bustillo, en Asturias.