Escorts de barcelona Universitarias Catalanas

La belleza de las mejores escorts de Barcelona

La verdad es que no me puedo quejar de los ligues que he tenido por toda la ciudad.

  • Marta en el barrio Gótico
  • Sandra en el rabal
  • Andrea la super pija de Sarria,
  • Helena de Gracia…

 y así me puedo pasar todo el día. Creo que son más de cien chicas si no cuento mal. Pero eso sí, como el pivon que me pillé en la agencia de escorts Barcelona Universitarias Catalanas, no he encontrado en ningún sitio. Algunos colegas me preguntaban, para que pagas si puedes follarte a la que quieras, pero joder tío, no compares el pan de cada día con el caviar.

No estamos hablando de irse de putas, que estamos hablando de mujeres esculturales. Auténticas diosas catalanas. Imagínate tu mejor polvo, y multiplícalo por diez. Así lo viví yo, como un pedazo festival del placer. Un pecho perfecto, de esos que te entran justos en la mano y que no está de más ni de menos, flipe porque llevaba sujetador sólo de adorno, porque a la que se lo quitó, sus tetas seguían igual de firmes. Y qué culo!! Toda lo estoy viendo, en todo Cataluña no he visto algo tan perfecto.

Esa piel aterciopelada, y cómo se alteraba cuando le pasaba un hielo por encima… no paro de ver sus colores, la gama de rosados y dorados, increíblemente bella. Además, menuda técnica! Sin que me diera cuenta ya estaba en pelotas y me tenía pillado por el rabo, eso sí que es ir a por faena y no lo de los toreros. Boca sensual, labios carnosos y una dentadura perfecta, además sabia usarla la muy cabrona. Cuando me pillaba la punta me mordía lo justo para que no me pudiese mover, pero sin llegar a hacerme daño. Manos suaves y rápidas, tan pronto estaba tapando los ojos como estaba moviéndose arriba y abajo sin dejarme respiro.

Depilada a la perfección, con una técnica vaginal que no sabía ni que fuese posible. Parecía que me succionase mientras me follaba. Y supo alterarme tanto que ya no me acordaba que estaba con una escort en Barcelona, me daba la sensación de estar en el paraíso con una diosa.

En serio, nunca, nunca, nunca, he vivido un polvazo tan tremendo como el de aquel día. No todos los días son fiesta y me tendré que conformar con las catalanas que ya conozco, pero te juro que si alguna vez tengo que repetir, no me temblará la mano al sacar la tarjeta de crédito, cada minuto que pague merece muchísimo la pena.

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